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‘Buy a Pumpkin, Feed a Child’: una actividad anual en Gainesville que ayuda a niños alrededor del mundo con inseguridad alimentaria

Un pequeño puesto de calabazas se ha transformado en una tradición otoñal que contribuye a proyectos humanitarios en más de 20 países.

Este año, la Iglesia Gainesville Church of God organiza nuevamente su iniciativa Buy a Pumpkin, Feed a Child, un proyecto que invita a la comunidad a comprar calabazas para contribuir a proyectos de alimentación, atención médica y construcción de viviendas en distintas partes del mundo.

Desde su creación en 2014, la iniciativa ha crecido desde una pequeña caseta de campaña con unas cuantas calabazas en el suelo a apoyar proyectos humanitarios en países como Guatemala, Venezuela, Nicaragua y Vietnam.

Chris Chrysopolis, el pastor de la Iglesia Gainesville Church of God y uno de los organizadores principales, explicó que la colaboración con organizaciones locales es una parte fundamental para ayudar a quienes más lo necesitan.

“Colaboramos con iglesias y organizaciones que trabajan directamente en esas comunidades, conocen sus necesidades y están mejor preparadas para atenderlas”, explicó Chrysopolis.

La misionera Marla Johnson lleva décadas trabajando en Guatemala junto con su esposo, ayudando especialmente en la región oriental conocida como el Corredor Seco, donde muchas familias dependen de la agricultura para sobrevivir. Las sequías frecuentes afectan las cosechas de maíz y fríjoles, dejando a comunidades sin alimentos, explicó Johnson.

Ante esta situación, Johnson y su esposo decidieron utilizar sus propios recursos para alimentar a niños que lo necesitaban, calculando que su presupuesto les permitiría alimentar solamente a diez niños de manera constante.

“Subimos y encontramos una aldea que estaba dispuesta a trabajar con nosotros. Llevamos comida para lo que pensábamos que iban a ser unos diez niños ese día, y llegaron más de cincuenta”, dijo Johnson.

Fue entonces cuando Gainesville Church of God se sumó a sus esfuerzos, contribuyendo a la construcción de centros de alimentación en distintas comunidades en Guatemala, y eventualmente alrededor del mundo.

Actualmente, Johnson afirma que cuentan con seis centros de alimentación que proporcionan comidas calientes a más de 500 niños por semana. Ella ha sido testigo del impacto que la iniciativa ha tenido en Guatemala.

“Hemos visto literalmente a niños desnutridos recuperar su salud y volver a la vida. Y ahora son adultos jóvenes que llevan una vida normal”, dijo Johnson.

Algunos de ellos incluso regresan a los centros para preparar comida a niños que aún lo necesitan.

Hugo Ahumada, quien lleva siete años ayudando como voluntario de Gainesville Church of God, ha participado en las misiones internacionales, y explicó que la labor humanitaria se extiende más allá de los centros de alimentación.

“Van médicos, odontólogos. De todo. Y en Guatemala construimos todos los años diez casas”, dijo.

Ahumada también ayuda como intérprete y participa en la preparación de los equipos médicos que llevan durante las misiones.

Para muchas familias que acuden a la actividad de venta de calabazas en Gainesville, la iniciativa se ha convertido en una tradición familiar, y comprar una calabaza representa la oportunidad de contribuir a causas que van más allá de la comunidad local.

Vanessa Aguilera, originaria de Venezuela, visita la venta de calabazas con sus hijos cada año. Recientemente también descubrió que parte de los fondos recaudados se destinan para ayudar a personas necesitadas en Venezuela.

“Si ya lo apoyaba sin ni siquiera que fueran a apoyar a Venezuela, imagínate ahora”, dijo Aguilera.

La iniciativa Buy a Pumpkin, Feed a Child destina todos los fondos de sus ventas de calabazas, panes de calabaza y otras meriendas a la causa de alimentar a niños necesitados en distintos países. Además, continúa ofreciéndole a la comunidad de Gainesville la oportunidad de disfrutar en familia de una forma sana mientras contribuyen a los proyectos humanitarios.

Esta actividad estará abierta todos los días por la tarde hasta el 31 de octubre.

Maja is a reporter for WUFT News who can be reached by calling 352-392-6397 or emailing news@wuft.org.

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