Con solo 19 años, Sofía Ortiz convirtió la idea de una cafetería que dibujó en décimo grado en un negocio real junto a su pareja, Titan Wojciak, de 20 años.
La cafetería Brewing Thoughts abrió sus puertas en Downtown Gainesville el 18 de septiembre. Ortiz dice que la idea de tener una cafetería estaba presente desde la secundaria, cuando comenzó a imaginar cómo sería su propio negocio.Nunca imaginó que su sueño algún día se haría realidad.
“Un día en décimo grado en high school estaba allí en la clase de matemáticas pensando y se me ocurrió el logo para una cafetería”, dijo Ortiz.
Dice ella que es allí donde le surgió la idea original de Brewing Thoughts. Siempre quiso tener una cafetería debido a que le encanta todo lo que tiene que ver con la cocina pero también le gusta dibujar. Es por esto que pensó que la manera de juntar toda su creatividad sería con un negocio así como la cafetería donde pudiera combinar el arte con la cocina. Ahora, como propietaria, experimenta con nuevas recetas y con diferentes sabores.
“Desde décimo grado no se me ha ido de la cabeza y no pensé que era posible empezarlo mientras estoy en college, pero terminó pasando porque mi pareja es súper ambicioso y un día me dijo: ‘¿Por qué no empezamos la cafetería de tus sueños?’”, Ortiz dijo.
El comienzo sobre ruedas
Ellos comenzaron con una camioneta donde servían café tés y matcha y más.
Ella dice que a la gente le encantó y fue por eso que vieron lo que podrían lograr y decidieron expandir su negocio. Sin embargo, Ortiz sentía la presión y el estrés sobre cómo iba a manejar la escuela y su negocio.
“Miles de cosas, o sea, cómo lo voy a hacer, con qué plata y cuál va a ser la situación y voy a empezar el colegio, pero en realidad creo que era un sueño tan fijo”, ella dijo.
Para prepararse, Ortiz había comenzado a ahorrar dinero. Trabajó como niñera y realizó otros trabajos para recaudar los fondos necesarios para su negocio.
“No había nada que me hiciera cambiar la idea de quizás hacerlo. Entonces él me dijo yo tengo la camioneta, entonces con que pongamos unos mil dolares esta bien. Y yo, como dije, desde décimo grado, que estoy planificando tener un negocio; entonces yo había ahorrado una cantidad de plata de hacer trabajo de cuidar a niños , de todo tipo de cosas, para tener mi propio negocio; entonces tenía la plata para hacerlo ahorrando”, Ortiz dijo.
En el momento en que pasó todo, estaba a punto de cumplir 19 años , y a pesar de que sus padres la apoyaron, también le advertían que era mucha responsabilidad para alguien de su edad. Sin embargo ella dice que, de alguna manera, a sus padres le dio mucha felicidad al ver cómo le fue.
Antes de dar el paso para lo que es hoy Brewing thoughts Ortiz y Wojciak tuvieron sus dudas por que no tenían el dinero. Sabían que podían hacer dinero en ese local y a pesar de que ella dice que es demasiado inteligente manejando el dinero optaron por buscar subvenciones y préstamos .
También, los clientes regulares de su negocio sobre ruedas, comenzaron a preguntarles dónde podían encontrar el establecimiento de manera permanente.
La pareja empezó a buscar un local, aunque Ortiz prefería inicialmente continuar con la camioneta y participar en eventos.
Habían considerado varios espacios antes de encontrar el lugar que finalmente se convertiría en Brewing Thoughts. Ortiz aún se resistía, pero su novio continuaba buscando un local, pero ella le decía que no, que mejor hacían más eventos con la camioneta.
“Y la verdad estábamos un poco cansados de sacar todo de la camioneta y a veces pagar $100 para estar en un lugar y no vender nada”, dijo Ortiz.
Hasta que un día iban caminando por el local cuando ella lo vio. Un lugar que asegura no haber visto antes. Recordando ese momento piensa que todo pasa por alguna razón.
Es en entonces cuando decidieron invertir en el local. Tuvieron que renovar todo desde adentro. Diseñaron el interior y con la ayuda de sus amigos y de la comunidad, pudieron construir el local de los sueños de Ortiz.
Ortiz nos cuenta que gastaron todos sus ahorros además de tener que sacar préstamos, pero saben que el fin vale los riesgos y el sacrificio.
“No hay forma de fracasar. Al final del día, si fracasáramos, simplemente seríamos estudiantes ordinarios, estaríamos un par de años atrasados, pero los beneficios de hacerlo eran mucho mayores”, dijo Wojciak.
Melanie Rodriguez, cocinera y estudiante de enfermería, se unió al equipo durante el proceso.
“Verlo completamente vacío fue súper surrealista”, dijo Rodriguez.
Rodríguez vio cómo Ortiz y Wojciak tuvieron que aprender a manejar un negocio mientras continuaban con la escuela.
“No todo el mundo está hecho para construir un negocio, ¿sabes? La gente piensa que a veces tienes que saberlo todo antes de empezar. Y yo los estoy viendo aprender sobre la marcha y, ya sabes, seguir tomando cada lección y creciendo cada día,” dijo Rodriguez.
La cocinera dice que ellos son una inspiración porque, aunque no tenían todas las herramientas o respuestas al principio, salían adelante. Ahora, Ortiz y Wojciak continúan aprendiendo mientras construyen el negocio que alguna vez solo existió en un dibujo.