La reapertura de bares en Gainesville se vive entre el entusiasmo y la cautela

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Tras seis meses desde que cerraron los bares en la Florida por cuenta de la pandemia del coronavirus, el condado de Alachua finalmente permitió que estos abrieran. A mediados de septiembre cientos de clientes llenaron las mesas de los bares del centro de Gainesville, la capital del condado, ymuchos aseguraron que aunque todavía temen contagiarse del virus, creen que pueden volver de manera segura a sus lugares favoritos manteniendo distancia

miento social. Esta reapertura será permitida siempre y cuando se sigan las reglas emitidas por el condado. Además, ahora se le sumará el inicio de la fase III decretada por el gobernador de la Florida, Ron DeSantis, que desde permite la ocupación del 100% de la capacidad de estos establecimientos

Debido a que los líderes del condado de Alachua decidieron que los bares solo deberían servir a los clientes sentados, el concepto de las actitudes que normalmente permiten los bares cambiaron, ya que no se permitirá bailar ni caminar. El propietario de White Buffalo, The Range y Original American Kitchen (OAK) Restaurant, Erik Zika, dijo que esta será la mayor diferencia entre los cambios hechos a sus bares.

“Simplemente no poder caminar es la mayor diferencia. Eso es lo que hace que los restaurantes y bares sean divertidos. A las personas les gusta sentirse libres y ser sociables, por lo que esperamos pacientemente hasta que esos días regresen”, dijo Erik.

Dado que ahora los bares de Gainesville pueden abrir por completo, los propietarios deben ser extremadamente cautelosos con sus medidas para garantizar la seguridad de sus clientes. Esto es una gran preocupación ya que la última vez que se permitió la reapertura de bares en junio, tuvieron que cerrar poco después debido al aumento de casos. 

“Nuestro personal implementa estrictos procedimientos de limpieza. Todo el personal debe usar máscaras, y continuaremos haciéndolo incluso si se levanta la regla en el condado de Alachua”, insistió el dueño de White Buffalo. “Tenemos todas nuestras mesas separadas por 6 pies para que los clientes se sientan seguros con las medidas de distanciamiento social adecuadas. También requerimos que todos los clientes ingresen con una máscara y tomen un control de temperatura en la puerta”.

Gracias al cambio de normas en los bares, el ambiente será mucho más tranquilo en donde la única opción es sentarse en una mesa o en el bar que tiene asientos limitados. Allí, podrán disfrutar de unos tragos y la música. Algunos estudiantes, como Maria Beatriz Castañeda, piensan que tomar el riesgo de contraer el virus por solo estar sentado sin poder bailar, no vale la pena. Sin embargo, hay otros estudia

ntes que piensan diferente. Cuando inició la flexibilización de las medidas, los bomberos se aseguraron de supervisar los bares para asegurarse de que estos tomaran las medidas necesarias.

“Yo sí saldré este fin de semana para cambiar de planes, de escenario y hacer algo diferente a quedarme en la casa como lo he estado haciendo todo este tiempo”, dijo Manuela Longas, estudiante de la Universidad de la Florida.

Ya es el comienzo del semestre de otoño y hay una gran cantidad de estudiantes recién graduados de bachillerato, por lo que hay una gran demanda de estudiantes queriendo disfrutar de sus años universitarios. Esto es visible en las calles de estos bares en donde hay largas filas de jóvenes queriendo entrar a disfrutar de un rato agradable. 

Sin embargo, hay otros que prefieren quedarse en casa. La limitación de capacidad asegura que las filas para ingresar a las barras sean largas y duraderas, lo cual desanima a muchos. Un estudiante internacional de la Universidad de Florida, Jean García, señaló que  “no creo que sea razonable. Y mi argumento es que, si alguien contrae COVID-19, está poniendo a todos en riesgo. Todas las personas que conoces y todas las que no conoces”.

Este es el paso más grande que ha dado el estado para reabrir desde que cerró los bares en junio, luego del rápido aumento de casos que le siguió. Esta vez, los dueños de bares, organizadores de fiestas y otros esperan que estos negocios permanezcan abiertos para poco a poco volver a la normalidad. La cifra de casos positivos de COVID-19 en Alachua se encuentra en más de 8,300. La mayor preocupación es que el ascenso de casos sea relacionado a la reapertura de los bares y cause su cierre una vez más, como se vio en junio. Por lo mismo, tanto el gobierno como los dueños de los bares y las fiestas, están asegurándose de seguir las medidas necesarias para tratar de mantener a sus clientes sanos y libres de cualquier riesgo.

 

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