Estudiantes nicaragüenses de UF temen que su país no esté listo para enfrentar la pandemia

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Desde que inició la cuarentena, César Argüello no solo ha estado pensando en cómo mantenerse a salvo del COVID-19 y cumplir con sus responsabilidades académicas, sino que también le preocupa lo que pueda pasar en Nicaragua, su país de origen. Este joven de 20 años cursa su segundo año de física e informática en la Universidad de la Florida (UF), pero toda su familia y amigos siguen en donde los dejó hace cuatro meses: Managua, la capital de su país. 

“En un principio decidí quedarme en Gainesville por temor a que la situación en Nicaragua se pusiera peor y no pudiera regresar a la universidad para el verano, pues tenía planeado tomar clases presenciales durante ese tiempo”, relata Argüello.  

 Ahora que UF anunció que todas las clases de verano serán impartidas en modalidad virtual, César agrega que le gustaría viajar a ver a su familia y amigos, pero que se siente inseguro ¨porque en el país no tenemos acceso a información y no se sabe realmente en qué nivel de la pandemia nos encontramos¨.

Las autoridades gubernamentales de Nicaragua han reportado un total de seis casos positivos de coronavirus, un fallecido y al menos seis personas bajo vigilancia. Frente a la pandemia, el Ministerio de Salud (MINSA), único ente regulador de pruebas para COVID-19, se abstiene de compartir el número de pruebas que se han realizado, pero asevera que todos los casos positivos han sido importados y que en el país no hay transmisión local comunitaria.

El presidente Daniel Ortega y la vicepresidenta Rosario Murillo han sido fuertemente criticados por el manejo que le han dado a la pandemia en Nicaragua. Foto archivo/ marzo 2019. (AP Photo/Alfredo Zuniga).

El neumólogo Jorge Iván Miranda, graduado de la Universidad Nacional Autónoma de México y miembro activo de la Asociación Nicaragüense de Neumología, expresó que en el país centroamericano no se darán cuenta de cuándo pasen de una fase a otra porque no se están haciendo las suficientes pruebas.

 Para el especialista, sus dos mayores preocupaciones son que el sistema colapse por la cantidad de enfermos que pueda haber en un muy corto tiempo y que el personal médico no cuente con equipos de protección, ya que son ellos quienes van a estar salvando vidas. Miranda compartió que, de acuerdo con un conteo personal, él estima que Nicaragua cuenta con 288 camas para cuidados intensivos y 233 ventiladores a nivel nacional, tanto en el sistema público como privado.

 La falta de recursos es preocupante, ya que proyecciones, como la de la Facultad de Medicina del Imperial College London estiman que si en Nicaragua no se aplican medidas de mitigación ni distanciamiento social, en un año el 91% de la población sería afectada por el coronavirus. De cualquier manera, si se entra en estado de emergencia, ¨tendremos que echar mano de todos los hospitales, indistintamente si son privados o no¨, dijo Miranda.

 Denisse Flores, también con 20 años y estudiante nicaragüense de tercer año de telecomunicaciones en UF, regresó a su país hace dos semanas para ahorrar gastos y no sentirse sola en Gainesville.

 Desde que llegó, Denisse ha estado tomando medidas de prevención y distanciamiento social, especialmente porque vive con su abuelita de 94 años, para quien contagiarse de coronavirus podría ser fatal. Sin embargo, la estudiante de telecomunicaciones dijo que tiene mucho miedo por sus compatriotas nicaragüenses.

 ¨Salí de casa para ir a hacer un mandado en el carro con mi mamá. No nos bajamos del todo, pero tuvimos que ir hasta Masaya, uno de los departamentos vecinos a la capital. Ambas nos quedamos, como diría un buen nica, “con la boca abierta” al ver todos los buses llenos de gente y sin ningún tipo de protección ni distanciamiento social¨, narró la joven.

 En Nicaragua, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo no ha tomado medidas para prevenir el avance de la pandemia, alegando que declarar cuarentena es una medida ¨extremista y alarmante¨. En lugar de seguir las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el gobierno promueve todo lo contrario, como ferias, carnavales, conciertos, peregrinaciones, marchas, maratones y actividades que fomentan aglomeraciones masivas. Las clases no han sido suspendidas y las fronteras del país siguen completamente abiertas.

 Daniel Ortega, presidente del país, no se ha pronunciado ante la pandemia y tampoco ha dado la cara al público desde el 12 de marzo, generando tensión y todo tipo de especulaciones entre la población. 

Este lunes por la noche, el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) entregó a Nicaragua 26,000 pruebas rápidas para diagnosticar el COVID-19. Sin embargo, las autoridades estatales continúan sin informar sobre cómo serán utilizadas. 

¨Tenemos preocupaciones sobre la falta de distanciamiento social, las aglomeraciones masivas. Tenemos preocupaciones sobre las pruebas, el rastreo de contactos y el reporte de casos. También nos preocupa lo que vemos como prevención y control inadecuado de la infección¨, declaró Carissa Etienne, directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), este marte en una videoconferencia.

Ante un gobierno que genera más dudas que respuestas con los discursos que dan y la información que comparten, el especialista en neumología Ivan Miranda afirma que gracias a las campañas de prevención de distintos medios y organizaciones, la población ha actuado de manera sensata y ha comenzado a tomar precauciones por su propia cuenta. 

Miranda recomienda a la gente que se quede en casa lo más que pueda porque el distanciamiento social es la mejor medida para evitar contagios, además del lavado de manos frecuente y limpieza de superficies de alto contacto, como los escritorios, computadoras y teléfonos. También recomienda evitar visitas y cualquier tipo de aglomeración e insiste en que la gente se vacune, especialmente contra la influenza y neumococo porque aunque no protegen contra el COVID-19, sí se evitan otro tipo de contagios que podrían afectar al sistema inmunológico.

 ¨Realmente que se acercan días oscuros si esto continua así. Dios no lo quiera¨, agregó Denisse, mientras contaba que a pesar de la incertidumbre, dejaba todo el manos de Dios, ya que espera con ansías comenzar en agosto su último año de pregrado en UF.

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