De Algo Malo Puede Salir Algo Bueno

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       Foto cortesía: Ebert Nieves

 

Para muchos puertorriqueños su vida se define antes y después del Huracán Maria. Este es el caso de Elbert Nieves y su familia. Después del paso del huracán por Puerto Rico, Elbert llegó a pensar que sus sueños habían llegado a un fin.

Elbert dice que ese fenómeno tuvo un gran impacto en su vida.

“Decidimos [padres, hermana, y el] venirnos a los Estados Unidos porque el huracán devastó la educación; no había luz y se estaban pasando muchas necesidades.”

Afortunadamente, el hermano de la madre de Elbert ofreció su hogar a la familia para que así pudieran venir al estado de la Florida y ver si se podían adaptar al ambiente.

“No me arrepiento de esa decisión que tomamos. Fue una mala experiencia de la cual aprendí.”

Sin embargo, un tiempo después los padres y la hermana de Elbert tomaron la decisión de regresar a Puerto Rico ya que su hermana menor no se pudo adaptar a la Florida.

Actualmente, Elbert reside en Haines City, Florida con su tío, quien le brinda todo su apoyo. Elbert culminará su cuarto año en Haines city High School, donde pertenece al equipo de pelota.

Pero su sueño de ser pelotero no comenzó en Haines City.

A sus cinco años Elbert comenzó a desarrollar una pasión por el béisbol. Fue ahí cuando sus padres Alberto Nieves y Eleida Rolón comenzaron a hacer todo lo posible para prepararlo y poder apuntarlo en un equipo en la isla.

Según Elbert, sus padres siempre han sido un gran apoyo en su vida. El dice que su padre fue de gran ayuda en la etapa de desarrollo en la pelota.

“Desde los cinco años mi padre y yo pues ya practicábamos aparte, pero no fue hasta los siete años pues que me apuntaron en un equipo.”

Para prepararlo,  su padre tomaba de su tiempo para entrenarlo y enseñarle más sobre el deporte. A sus siete años Elbert formó parte de su primer equipo de pelota, Los Piratas, en el pueblo de Morovis en donde jugó por dos años. Luego de culminar su tiempo con Los Piratas, Elbert formó parte de los Giants de Vega Baja.

A sus diez años, Elbert le comunicó a sus padres que quería tomarse un receso de la pelota, fue ahí cuando decidió intentar el baloncesto. El joven comenzó su carrera como baloncelista en el pueblo de Vega Baja, en donde jugó un año y medio; luego jugó en Arecibo. A sus catorce años concluyó su etapa en el deporte del baloncesto en el pueblo de Morovis.

“A mis quince años decidí que el baloncesto no era para mí, no sentía ese amor por el. Y pues de nuevo volví a la pelota.”

Fue entonces que Elbert comenzó a tomar decisiones que impactaron su vida de gran manera. El equipo que le dio comienzo a esta nueva etapa en el béisbol fue el equipo de los Blue Jays de Río Abajo en Morovis.

Durante este tiempo en el béisbol se le presentó una nueva oportunidad.

“El barbero iba a hacer una actividad y pues me dijo que si yo quería ser modelo para los recortes…pues cuando se acabo la actividad, me ofrecieron también para ver si yo quería entrar a la carrera del modelaje.”

Después de una charla con sus padres, tomaron la decisión de ponerlo en modelaje siempre y cuando hubiera un balance entre el béisbol y el modelaje.

Pero la pelota siempre prevalecía… a Elbert le ofrecieron varias becas por el béisbol, las cuales permitirían que fuera directo a la universidad sin completar el último año de secundaria. Pero esa promesa se esfumó con la desaparición de la persona que le hizo la oferta becaria.

“De la noche a la mañana, se fue y nunca apareció. Como quien dice nos dejó arrollado porque una semana y media antes de que empezara la liga que íbamos a jugar, pues se fue. Trate de buscar equipo, pero ya era muy tarde; ya todos los equipos estaban llenos.”

Quien diría que con el paso del huracán, se topara con la oportunidad de poder volver a jugar el deporte que tanto ama.

Aunque no tener a sus padres cerca es algo doloroso, Elbert se propone a aprender y dominar el Inglés para poder mantener su excelencia académica. El quiere ser un ejemplo para su hermana y demostrarle a sus padres que tomaron la decisión correcta.

Sus planes son prometedores ya que entre ellos está la pelota y la medicina. Elbert aclara que si no se le da la oportunidad de ser reclutado por las Ligas Mayores del Béisbol, se enfocará en la universidad y obtener su bachillerato en terapia fisica, y despues concentrar sus estudios en el atletismo.

“Si no hubiese sido por María, pues yo no estuviese aquí,” dice Elbert.

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